jueves, 7 de febrero de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
Consejos para un joven que quiere ser cronista, por Alberto Salcedo Ramos
Si no eres porfiado, olvídalo. Te dirán
que no hay espacio, ni dinero, ni lectores. En vez de perder tiempo
quejándote, pon el trasero en la silla como proponía Balzac. Y cuando
empieces a trabajar escucha el consejo de Katherine Anne Porter: no te
enredes en asuntos ajenos a tu vocación. A un narrador lo único que debe
importarle es contar la historia.
Una historia buena y bien contada
posiblemente le interesará a algún editor. Pero nadie te lo garantiza.
En caso de que no la publiquen, al menos te quedará una crónica
terminada. Guárdala como un tesoro: podría motivarte a hacer otra. Si
dejas de escribir cuando los editores te cierran las puertas, tal vez
mereces que te las cierren.
Aunque tengas un trabajo de tiempo
completo en un periódico o manejes un camión de carga, debes escribir.
Ninguna excusa es válida. Si solo atiendes los llamados del estómago,
¿para qué seguimos hablando? (+)
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